lunes, 7 de septiembre de 2009

Instrucciones para conectarse al MSN


Sentados en el escritorio y de frente al monitor, esperamos con ansias que el simpático muñequito manco aparezca en el ángulo inferior derecho de la pantalla. Una sensación de alivio nos invade cuando irrumpe frente a nosotros, presto a soportar con estoicismo e hidalguía los flechazos previos a la conexión.
Sin boca para hablar, y sin manos para defenderse, a nuestro amigo no le queda otra que abrirnos esa ventana al ciberespacio. Esta última puede ocupar toda la pantalla o, en su versión rectángula apoyada en uno de sus lados más pequeños, puede también ocupar sólo una parte de ella.
En realidad, no importa cómo se nos presente la ventana, lo importante es que en el medio se vea claro ese botón con la leyenda “conectar”. Esta es nuestra llave.
Antes de oprimir, primero debemos asegurarnos que nuestra mano derecha esté posada suavemente sobre el mouse, que en castellano significa ratón, pero que por cuestiones…quizás de connotación…la palabra en su versión “anglo” es la aceptada mundialmente.
Sólo una oprimida fugaz sobre el botón izquierdo que se encuentra en la parte superior del lomo del roedor electrónico, pero que respetando el perfil anglo de la ceremonia, debemos llamar “click”, es necesaria para que el muñequito de comienzo a su alocada danza de conexión.
Incógnita de carácter mundial es la procedencia de esta danza, algunos afirman que se trata de un ritual tribal, similar al de la lluvia, que practicaban los antepasados de Bill Gates para debilitar las fuerzas de tribus adversarias.
Cuando la danza termina, y si Dios y los servidores así lo quieren, estamos por fin adentro.
“No disponible”, si estamos ocupados. “Ausente”, si no estamos. “Salí a comer”, si nos agarra hambre…el msn es versátilmente amoldable a nuestro ritmo de vida.
Lo que pase luego de estar conectados, es ajeno a este manual. No nos hacemos responsables por decepciones sufridas a causa de escasez de botones en rojo intermitente, por congojas relacionadas a la ausencia de la persona amada o deseada, o ajusticiamiento proveniente del empleador por chatear en vez de trabajar.
El buen desempeño “emeseneal”, corre por vuestra cuenta.