miércoles, 9 de enero de 2008

Esta mañana

Creí haber visto todo luego de darme cuenta de lo que pasaba en ese cuarto. Estaba todo normal. Las ventanas cerradas, las luces apagadas, el reloj con el péndulo roto y la canilla del baño goteando una y otra vez sobre la bañera. Todo estaba bien, salvo eso.
Y claro, ante semejante situación mi corazón comenzó a latir muy fuerte. No era para menos. Era asi... tan evidente y tan irremediable. Quería gritar, pero no podía hacerlo. Me sentía en una pesadilla de esas en las que te persiguen y no podés correr más rápido de lo que lo hace una tortuga. Sentía impotencia.
Resfregué mis ojos para comprobar que era real lo que estaba viendo, y sí. Era yo, en la cama, a las 9 menos cuarto de la mañana. Me había quedado dormido.

2 comentarios:

Gastón dijo...

Muy bueno... Aunque soy testigo fiel de que esa pesadilla es real todos los dias del año!!!!

Anónimo dijo...

Feo de mi corazón: espero poder visitar tu bloga menudo, conocerte y ser tu amigo fue y es un placer. Leerte también lo será, éxitos.

Un abrazo, fede.